Una épica prehistoria ridícula pero muy entretenida, dirigida por Roland Emmerich, el director de “Día de la Independencia” (y “El Patriota” y “Stargate” y “El día después del mañana” entre otras joyas de esta especie de Spielberg trash). La película transcurre en (obviamente) un supuesto 10.000 antes de cristo. La acción empieza acompañando a una tribu (cuyos miembros se peinan al estilo rasta) que está cazando mamuts lanudos. Después de que uno de los guerreros (llamado D’Leh o algo así) logra cazar uno de estos bichos el solito, la tribu le da como recompensa la mano de Evolet, la chica mas bella de la tribu. Pero antes que pueda disfrutar su premio, un grupo de traficantes de esclavos ataca a la tribu por la madrugada, y se lleva como cautivos a Evolet, entre otros. D’Leh junto a otros miembros de la tribu decide perseguir a los esclavistas (que parecen salidos de Nippur de Lagash, la clásica historieta de la década del 70 de Robin Word que transcurría en la Antigua Mesopotamia), a través de un desierto que es cruzado por un río serpenteante. Y el lugar original de estos esclavistas resulta ser una extraña civilización constructora de pirámides que parece estar inspirada en el Antiguo Egipto. El faraón (o como se llame) cabeza de esta civilización siempre aparece cubierto por velos y parece una imitación de Michael Jackson. La película esta llena de inexactitudes, tanto geográficas como históricas (el lugar originario de D´Leh parece ser el norte de Europa pero pronto se encuentra con tribus africanas; no había caballos domesticados ni mucho menos pirámides en el 10.000 a.c.), y tiene varias escenas risibles, pero la película es bien divertida. No llega a ser tan buena como Apocalypto (la inspiración obvia de esta película; no olvidemos que Mel Gibson había sido el protagonista de El Patriota) pero si uno quiere pasar un buen rato, esta película es mas que recomendable.Andres Salama.
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